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Fundación La Paloma

Consejos para pacientes

Seguridad del paciente crónico: la importancia vital de la continuidad en el tratamiento

La edición de 2026 del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, según recoge Médicos Sin Fronteras (MSF) en Canadá, sitúa el foco en la atención segura a personas con enfermedades crónicas no…

Seguridad del paciente crónico: la importancia vital de la continuidad en el tratamiento

Día Mundial de la Seguridad del Paciente: por qué la continuidad importa en la rehabilitación de personas con enfermedades crónicas

La edición de 2026 del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, según recoge Médicos Sin Fronteras (MSF) en Canadá, sitúa el foco en la atención segura a personas con enfermedades crónicas no transmisibles (ENT): hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas o cáncer. Para nuestra práctica rehabilitadora y para las familias y entidades del ámbito de la diversidad funcional, la cuestión de fondo no es retórica: la seguridad en enfermedades crónicas se mide en continuidad del tratamiento, precisión de las pautas clínicas y ausencia de interrupciones que comprometan años de trabajo terapéutico.

Lo que se rompe cuando se interrumpe el cuidado

MSF informa de que solo en 2025 realizó 264.711 consultas a personas con hipertensión y 219.982 a personas con diabetes en contextos humanitarios. Belal Hussein Mohamed, supervisor del equipo de enfermería de MSF en Sudán, resume el principio clínico que guía esta jornada: la seguridad del paciente resulta especialmente importante en las ENT porque estas patologías requieren cuidados prolongados, regulares y exactos. Incluso interrupciones menores del tratamiento pueden provocar complicaciones graves. En el terreno rehabilitador, esto se traduce en un hecho que cualquier fisioterapeuta reconoce: la cadena terapéutica —farmacológica, ortésica, de ejercicio terapéutico y de intervención asistida con caballos— solo se sostiene si el eslabón no se rompe.

Sarah Cross, responsable de implementación de calidad de cuidados de MSF, añade otra coordenada aplicable a cualquier entorno con recursos limitados: no siempre contamos con los recursos que querríamos, pero siempre podemos esforzarnos por hacer más segura la atención que prestamos. En neurorehabilitación y en intervenciones ecuestres, eso obliga a cuantificar los riesgos cotidianos: condiciones de almacenamiento de la medicación, revisión periódica de la historia clínica, auditorías de los protocolos de monta y comunicación estructurada entre el equipo sanitario, el equipo equino y la familia.

Traducción práctica para familias y equipos

El doctor Arthur Sackeyfio, jefe de Ortopedia del Hospital FOCOS de Accra, plantea en su intervención por el Día Mundial de la Seguridad del Paciente que la atención segura en ENT va más allá del diagnóstico correcto: exige tratamiento adecuado en el momento adecuado, valoración precisa, prácticas de medicación seguras, monitorización apropiada, comunicación eficaz, documentación correcta y seguimiento puntual. Su advertencia es taxativa: cada transición entre consulta, laboratorio, farmacia, pruebas de imagen, ingreso, alta y seguimiento es una oportunidad para reforzar o comprometer la seguridad. Y precisa que la seguridad del paciente no es responsabilidad de un solo departamento o grupo de profesionales: es responsabilidad de todos.

Para las familias y entidades que acompañamos, la lectura es directa. Un paciente informado y comprometido —o, en su caso, su familia o persona cuidadora— es un aliado central en la obtención de resultados seguros: debe poder preguntar, comprender su tratamiento y su medicación, participar en las decisiones y expresar sus preocupaciones. Desde el equipo, eso implica tres compromisos auditables: registrar con rigor cualquier incidente o casi incidente sin convertirlo en un juicio de culpabilidad; revisar periódicamente los protocolos de manejo del caballo terapéutico, de transferencia del paciente y de administración de medicación antes y después de cada sesión; y mantener la cadena de comunicación entre fisioterapia, terapia ocupacional, equitación adaptada, familia y médico referente.

Lo que conviene vigilar en cada sesión

La experiencia del programa de MSF en El Cairo para niños con diabetes tipo 1, desarrollado junto a la Ibrahim A. Badran Charitable Foundation, muestra un esquema replicable: cadena de frío y transporte para la insulina, educación terapéutica a pacientes y familias, atención integral con apoyo psicosocial y seguridad operativa mediante auditorías y vías de derivación. Más de 200 niños se benefician de este modelo. La cifra es modesta, pero el principio es escalable: en rehabilitación compleja, la seguridad no se declara un día, se construye con cada sesión y se revisa con cada auditoría. Conviene que las familias pregunten al centro qué auditorías realiza, con qué periodicidad y qué procedimiento se activa cuando se detecta un incidente.