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Psicoterapia asistida con caballos: claves del modelo Eagala con Shannon Solomon

Según la entrevista publicada por The Phoenix Spirit, Shannon Solomon, de Solomon Sanctuary, explica cómo se estructura la psicoterapia asistida con equinos bajo el modelo Eagala y por qué no debe…

Psicoterapia asistida con caballos: claves del modelo Eagala con Shannon Solomon

Según la entrevista publicada por The Phoenix Spirit, Shannon Solomon, de Solomon Sanctuary, explica cómo se estructura la psicoterapia asistida con equinos bajo el modelo Eagala y por qué no debe confundirse con la equitación terapéutica. La diferencia central no es nominal: afecta al objetivo clínico, al papel del caballo y a la presencia o ausencia de monta. Para profesionales y familias, identificar esa distinción resulta esencial antes de valorar una intervención relacionada con la salud mental.

Un modelo clínico basado en el trabajo pie a tierra

La psicoterapia asistida con equinos, tal como se describe en la entrevista, se dirige a personas con dificultades conductuales, emocionales o psicológicas. El modelo Eagala se articula mediante un equipo formado por un profesional de la salud mental, un especialista en equinos y, al menos, un caballo.

La intervención es experiencial y se orienta a objetivos definidos. Sin embargo, no sigue necesariamente un guion idéntico en cada sesión. La profesional entrevistada explica que suele iniciar el trabajo con un esquema o una meta, mientras que la interacción posterior con el entorno y el caballo determina el desarrollo concreto de la sesión.

El elemento técnico más relevante es que se trata de una intervención pie a tierra. No hay monta. El caballo puede moverse e interactuar de forma natural, sin quedar reducido a una herramienta de transporte o a un recurso centrado en la ejecución ecuestre. Esta configuración permite observar la relación entre la persona, el animal y las tareas propuestas dentro de un encuadre terapéutico.

Qué la diferencia de la equitación terapéutica

La entrevista establece una separación funcional entre tres prácticas que a menudo se presentan juntas. En la equitación tradicional, el objetivo principal se vincula al aprendizaje y la ejecución de habilidades ecuestres. En la equitación terapéutica, la actividad puede incorporar una finalidad de apoyo o intervención, pero mantiene la monta como componente central.

En cambio, la psicoterapia asistida con equinos bajo el modelo Eagala utiliza al caballo dentro de un proceso de salud mental dirigido por un profesional clínico. El animal no sustituye al terapeuta ni convierte por sí mismo la actividad en tratamiento. La estructura depende del equipo, del código ético del modelo y de la capacidad de formular objetivos psicológicos y conductuales.

Este punto debe comprobarse antes de contratar un servicio. No basta con que un centro utilice la expresión «terapia con caballos». Conviene preguntar qué modelo aplica, quién dirige la intervención, qué formación tiene cada integrante del equipo y si existe o no monta. También es pertinente aclarar si el servicio ofrecido corresponde a psicoterapia, aprendizaje asistido con equinos, equitación terapéutica u otra modalidad.

Qué puede revisar la comunidad sanitaria

La fuente señala que la EAP se ofrece a personas de distintas edades y circunstancias que afrontan retos emocionales, conductuales o psicológicos. También se presenta como una opción para quienes no han encontrado encaje en la terapia conversacional convencional o buscan un formato más experiencial. Estas afirmaciones describen el perfil de uso señalado por la entrevistada, pero no aportan por sí solas una medida de eficacia ni permiten establecer indicaciones generales.

Para una valoración responsable, nosotros debemos separar tres niveles. El primero es la naturaleza de la intervención: psicoterapia, aprendizaje o actividad ecuestre. El segundo es la cualificación del equipo y la delimitación de responsabilidades clínicas y ecuestres. El tercero es la forma de documentar el proceso: objetivos, evolución, incidencias y criterios de continuidad o derivación.

La entrevista también atribuye al trabajo con caballos una posible utilidad en menores que han vivido experiencias traumáticas y que no habían obtenido resultados con terapias previas. Es una observación de experiencia profesional, no una cifra de respuesta ni una conclusión generalizable. Por tanto, no debe utilizarse como sustituto de una evaluación clínica individual.

La aportación principal de este material es metodológica. La intervención asistida con equinos no se define por la presencia visual del caballo, sino por el encuadre, el equipo y la finalidad clínica. Antes de recomendarla, conviene cuantificar qué se pretende modificar, pautar cómo se seguirá la evolución y verificar que el modelo empleado corresponde realmente a las necesidades de la persona atendida.