Ir al contenido
Portal de información sanitaria — sin consulta en líneaPago contra reembolso · entrega en 3–7 días laborables
Fundación La Paloma

Consejos para pacientes

Aterosclerosis silenciosa: por qué el control temprano de la tensión y el colesterol es vital

Según los datos del estudio React presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y publicados por Redacción Médica a partir de un trabajo aparecido en The New England Journal of…

Aterosclerosis silenciosa: por qué el control temprano de la tensión y el colesterol es vital

Según los datos del estudio React presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y publicados por Redacción Médica a partir de un trabajo aparecido en The New England Journal of Medicine, más de la mitad de los adultos sanos evaluados presentaba aterosclerosis silenciosa. Borja Ibáñez, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) e investigador principal del proyecto, sitúa ahora el foco en la fase siguiente: comprobar si un manejo más precoz y más intensivo de los principales factores de riesgo cardiovasculares consigue modificar esa enfermedad subclínica antes de que se traduzca en un infarto, un ictus u otra complicación.

Lo que ha medido React en su primera fase

El trabajo reclutó a 16.808 personas de entre 18 y 70 años procedentes de España y Dinamarca, y describió mediante pruebas de imagen la presencia de placas de ateroma en adultos sin enfermedad cardiovascular conocida. Los resultados cuantifican una realidad que los registros previos solo intuían:

  • 57,1 % de los participantes mostraba signos de aterosclerosis silenciosa.
  • Entre los 18 y los 29 años, la prevalencia fue del 8,7 % en hombres y del 6,7 % en mujeres.
  • La frecuencia aumenta con la edad, con un incremento más acusado en mujeres durante la mediana edad.

Estas cifras desplazan el debate clínico: la aterosclerosis deja de entenderse como una patología exclusiva del paciente mayor con factores de riesgo acumulados y se contempla como un proceso detectable ya en adultos jóvenes.

React-Protect: intervenir antes del síntoma

La segunda fase del proyecto, denominada React-Protect, se centra en los dos factores de riesgo con mayor peso modificable: colesterol y tensión arterial. Su hipótesis operativa es directa: tratar antes y de forma más intensiva a quienes presentan aterosclerosis subclínica y verificar si esa intervención modifica la evolución de la enfermedad y reduce los eventos cardiovasculares mayores.

El planteamiento encaja con otras líneas en marcha que persiguen un objetivo similar con herramientas distintas. En Estados Unidos, las autoridades sanitarias han presentado el modelo ACCESS, que vincula la retribución asistencial a mejoras verificables en hipertensión, control glucémico y movilidad funcional en pacientes crónicos. De forma paralela, se ha dado a conocer un modelo de aprendizaje automático que, a partir de historiales electrónicos, identifica con precisión a personas con alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 con hasta una década de antelación, lo que facilita intervenciones preventivas tempranas. En el plano asistencial, sistemas como el de Mendoza han impulsado iniciativas para reforzar la seguridad y el seguimiento en el control de hipertensión y diabetes dentro de la atención primaria.

Qué cambia para el paciente

El mensaje operativo es claro: el control de colesterol y tensión arterial ya no se plantea únicamente en quien ha sufrido un evento clínico. Cuando las pruebas de imagen confirman aterosclerosis subclínica, existe una ventana de tiempo para incidir antes de que aparezca la complicación. Conviene, por tanto:

  • Solicitar al médico una valoración individual del riesgo cardiovascular, no limitada a la edad ni a la presencia de síntomas.
  • Pactar objetivos concretos de tensión arterial y colesterol, cuantificables y revisables, ajustados al perfil de cada persona.
  • Incorporar al seguimiento el control de peso, glucemia y movilidad funcional, variables cada vez más integradas en el manejo global del riesgo.

La evidencia disponible sostiene que el manejo precoz e intensivo reduce la carga de enfermedad. Falta, no obstante, que React-Protect confirme con datos propios hasta qué punto esa estrategia modifica la placa y los eventos clínicos a largo plazo. Es la pregunta que, según el equipo del CNIC, queda ahora sobre la mesa.