Ir al contenido
Portal de información sanitaria — sin consulta en líneaPago contra reembolso · entrega en 3–7 días laborables
Fundación La Paloma

Consejos para pacientes

El ejercicio terapéutico como herramienta clave para prevenir el ictus y mejorar la movilidad

Según recoge El Periódico, la entidad subraya además el papel de la fisioterapia en la fase posterior al accidente cerebrovascular, cuando el objetivo es devolver al paciente movilidad y autonomía.

El ejercicio terapéutico como herramienta clave para prevenir el ictus y mejorar la movilidad

El Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya sitúa el ejercicio terapéutico como pieza clave para reducir los factores de riesgo cardiovascular y, con ello, la incidencia del ictus. Según recoge El Periódico, la entidad subraya además el papel de la fisioterapia en la fase posterior al accidente cerebrovascular, cuando el objetivo es devolver al paciente movilidad y autonomía. El mensaje coincide en el fondo con la II Jornada de Riesgo Cardiovascular celebrada en el Hospital Universitario del Henares y respaldada por la Sociedad de Medicina Interna de Madrid y Castilla-La Mancha (SOMIMACA), donde internistas y neurólogos recordaron que el control de los grandes factores modificables protege al corazón y, de paso, al cerebro.

El riesgo cardiovascular como problema compartido

Los expertos reunidos en la jornada cuantificaron el impacto potencial de actuar a tiempo: según los datos presentados, el abordaje adecuado de hipertensión, diabetes, colesterol, tabaquismo y obesidad podría evitar hasta un 45 % de los casos de demencia y reducir de forma drástica el riesgo de infarto e ictus, además de frenar la progresión de la enfermedad renal crónica. El neurólogo del centro, el Dr. Fernando Pérez Parra, expuso la conexión menos conocida entre riesgo vascular y deterioro cognitivo: la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el tabaquismo mantenidos entre los 40 y los 65 años dañan la barrera hematoencefálica y favorecen la acumulación de proteína beta-amiloide, no solo la demencia de origen estrictamente vascular. Citó el estudio de cohorte ARIC, con más de tres décadas de seguimiento, que atribuye a la hipertensión y la diabetes en la edad media de la vida hasta un 44 % del riesgo de desarrollar demencia, una cifra próxima al 45 % que la última revisión de la Comisión Lancet sobre prevención de la demencia (2024) atribuye al conjunto de catorce factores de riesgo modificables a lo largo de la vida.

En el plano operativo, la jornada arrancó con una revisión práctica de las nuevas calculadoras europeas SCORE2 y SCORE2-OP, a cargo de la Dra. Laura Larrín Colino, que mostró con dos casos clínicos cómo un varón de 52 años y una mujer de 76 pueden terminar compartiendo el mismo nivel de riesgo cardiovascular alto una vez se incorporan los antecedentes familiares, la lipoproteína(a) o las placas de ateroma silentes detectadas por ecografía. La idea fuerza de la tarde puede resumirse en una consigna operativa: calcular el riesgo con las nuevas tablas, refinarlo con estos modificadores y, sobre todo, actuar cuanto antes.

Qué añade la fisioterapia

Desde el Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya se incide en que el ejercicio terapéutico, prescrito y supervisado, incide sobre varios de esos factores a la vez: mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a regular la tensión arterial, contribuye al control lipídico y facilita el manejo del peso. En la práctica clínica esto se traduce en programas individualizados que combinan trabajo aeróbico, fuerza, equilibrio y, cuando procede, reeducación postural.

En la fase posterior al ictus, la fisioterapia incorpora un papel específico: reeducación de la marcha, trabajo de disociación pélvica, control del tronco y recuperación del gesto funcional para devolver autonomía al paciente en actividades cotidianas. Ahí se mide, más que en el discurso, el valor de la disciplina.

Qué puede hacer el paciente y cuándo consultar

La consecuencia operativa para la ciudadanía es directa: cuantificar el riesgo con las tablas europeas, refinarlo con los modificadores individuales y pautar ejercicio ajustado al perfil clínico son, según los datos disponibles, las tres palancas con mayor efecto sobre la incidencia del ictus. Conviene una revisión periódica con el equipo de atención primaria cuando se acumulen dos o más factores de riesgo —hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo activo, obesidad abdominal— y, sobre todo, conviene actuar cuanto antes: la edad media de la vida es la ventana donde la intervención muestra mayor rendimiento.

Cualquier signo sugestivo de déficit neurológico transitorio —pérdida brusca de fuerza, alteración del habla, visión borrosa, desequilibrio o cefalea intensa de inicio súbito— obliga a activar los servicios de urgencia sin demora, también en personas sin factores conocidos. Fuera de la urgencia, el criterio práctico es claro: lo no medido no se puede corregir, y lo no pautado no se ejecuta.